Popeye, un icono de la aventura

 

Los dibujos animados como por ejemplo, Popeye o los de Walt Disney, a pesar de su aparente sencillez encierran una complicada tarea de diseño. No es fácil dibujarlos sin más.

El personaje de Popeye creado por Elzie Crisler tiene un planteamiento interesante. Su punto fuerte es comer espinacas. El contrapunto y a la vez la oportunidad de diversificar la acción lo ejerce el personaje de Olivia, su novia. Como con ambos el panorama estaría bien pero no habría intriga, es decir competición, se creó al malo de Bluto. Popeye es delgado, Bluto gigante. Olivia como es la novia de Popeye es delgada también. Nos falta Cocoliso el hijo y el padre de Popeye. Con ellos está completo el árbol genealógico de la trama para contar las andanzas de un tipo que tiene mucha fuerza por comer espinacas.

Con respecto a lo de ceñirnos a lo políticamente correcto y por otro lado hablar de lo que simboliza el ancla tatuada en los brazos de él, las espinacas y... demás comeduras de tarro no voy a decir nada. Ni afirmo ni desmiento. Me quiero ceñir a lo que es el lenguaje narrativo y los aspectos psicológicos del guión. El subtexto puede dar que hablar si se examina detenidamente algún capítulo de dibujos animados de este personaje. Pero como aquí no se pretende hacer una tesis doctoral sino comentar opiniones acerca de protagonistas de dibujos animados, pues diré que es similar, según mi opinión a Tom y Jerry. En ambas historias el protagonista lucha contra otro que le hace la vida imposible. Es algo así como la semejanza palpable que hay entre los siguientes filmes: Bailando con lobos, El último samurai y Los últimos guerreros de Tom Berenger. Son en todos estos casos, según mi opinión, un patrón que se utiliza repetidamente para moldear varias historias ya sea en pelicula con actores de carne y hueso o, en dibujos animados.

Sin embargo no hay la misma transversalidad si cogemos a Popeye y lo comparamos con Sin Chán. No es porque el primero sea de mi generación, no creo que eso sea así, pero el caso es que se enfoca la trama desde otro punto de vista a la hora de dar vida al revoltoso niño. Después en el fondo Sin Chán tiene un desarrollo propio de la animación que le precedió. Pero, más superficialmente Popeye entra en las mentes de los telespectadores desde un prisma heróico y más idealizado, cosa, ésta última que no ocurre con Sin Chán. Es decir, es como si nos ponemos a hablar de los dibujos de South Park.

Popeye lleva implícito en el argumento el tema de la aventura. Emilio Salgari es para mí el mejor escritor de aventuras, novelas juveniles. Y es que en los dibujos animados se conjugan todos los ingredientes de la literatura juvenil. Escribir para jóvenes y niños es, creo yo, más difícil que para adultos; igual que hacer reir es mucho más complicado que hacer llorar. En los dibujos animados un componente muy importante es el humor. Lo de que Mortadelo y Filemón se llevan unos trancazos, sufren efectos de explosiones, caidas desde la azotea de un edificio y demás peligrosos accidentes y ¡ sin embargo siguen vivos!

Para concluir decir que es muy interesante desde mi punto de vista abordar la semiótica de las películas de dibujos animados.

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